Ahuachapán es un departamento de El Salvador, es conocido como la tierra de los bosques, los ausoles, los turicentros y los sitios arqueológicos. La cabecera tiene el mismo nombre del departamento, que en total cuenta con 1,239 kilómetros cuadrados. Su altitud a nivel del mar es de 785 metros. Su población se calcula en 313,327 habitantes, que celebran sus fiestas patronales del 5 al 14 de febrero, en honor del Dulce Nombre de Jesús.

Mapa del departamento de Ahuachapán

Municipios de Ahuachapán

  1. Ahuachapán
  2. Apaneca
  3. Atiquizaya
  4. Concepción de Ataco
  5. El Refugio
  6. Guaymango
  7. Jujutla
  8. San Francisco Menéndez
  9. San Lorenzo
  10. San Pedro Puxtla
  11. Tacuba
  12. Turín

Historia

La historia cuenta que fue creado como departamento alrededor del siglo V o VI de nuestra era por tribus de origen pokomames, que procedían de los maya-quiché de México. Ya más recientemente, en 1822, bajo el mando del coronel Manuel José Arce, las tropas nuestras derrotaron al ejército guatemalteco de Gabino Gainza, quien pretendía unir a Centro América al imperio mexicano de Agustín Iturbide. Esa lucha se llamó la “batalla de El Espino o Huiyzapán”. Este lugar es en la actualidad un hermoso valle ubicado al norte de la ciudad. El 22 de febrero de 1862, el capitán general Gerardo Barrios le dio a la villa de Ahuachapán el título de ciudad.

En un principio la zona fue ocupada por tribus pokomames, que fueron desplazadas por los pipiles, que empezaban a llegar a El Salvador por tierras ahuachapanecas en el siglo VI d.C. En la época colonial, el departamento estuvo incluido a la Alcaldía Mayor de Sonsonate y siempre mantuvo estrechos vínculos con Guatemala. En este período, la riqueza básica era el cultivo de cacao, de añil y la ganadería. El 22 de febrero de 1862, durante la administración de Francisco Dueñas, el lugar alcanzó la categoría de departamento, a través de un decreto legislativo (acuerdo entre los diputados). Los aspectos característicos de la ciudad son el Arco Durán, el llano de El Espino y el parque La Concordia. El departamento se divide en dos distritos: Ahuachapán, creado en 1832, y Atiquizaya, fundado en 1869.

Desde el 7 de febrero de 1824, Ahuachapán pasó a formar parte del territorio salvadoreño y junto a Sonsonate hacía una sola extensión.

Escritores destacados

Ricardo Trigueros de León

Nació el 13 de noviembre de 1917 y falleció en San Salvador el 20 de mayo de 1965. Fue poeta, periodista, abogado, crítico, literario y editor. Viajó por México, Centroamérica, Panama, Suramérica, Estados Unidos y Europa. Fue profesor de literatura en muchos centros educativos de San Salvador y catedrático de la Escuela de Periodismo de la Universidad de El Salvador; director de la página “Filosofía, arte y letras” de EL DIARIO DE HOY; fundó la Casa de la Cultura capitalina. Sus obras son “Campanario” (1941), “Nardo y estrella” (1943), “Presencia de la rosa” (1945), “Labrado en madera” (1947), “Perfil en el aire” (1955) y “Pueblo” (1960).

Alfredo Espino

Abogado y escritor, nació en Ahuachapán el 8 de enero de 1900 y murió en San Salvador el 24 de mayo de 1928. Espino es uno de los poetas más reconocidos a nivel nacional e internacional. Sus obras hablan de las cosas con las que se encuentra el salvadoreño a su paso: el pájaro, el volcán, el cañaveral, la tarde, el valle, el río, los bueyes o el rancho. Su obra más sobresaliente es “Jícaras tristes”, publicada por primera vez en 1936.

Mari Bencastro

Nació el 20 de marzo de 1949. En 1968 emigró a Estados Unidos, donde vive en la actualidad. Pertenece a la nueva generación de escritores de El Salvador y de América Latina. Es autor de “Disparo en la catedral”, novela finalista en el “Premio Literario Internacional Novedades Diana 1989” (México), y “La encrucijada” (teatro, 1997), entre otras. Algunas de sus obras han sido incluidas en las antologías publicadas en los Estados Unidos, junto a relatos de Gabriel García Márquez, Miguel Ángel Asturias y Mario Vargas Llosa.

Fiestas en los municipios de Ahuachapán

  1. Jujutla: 8 al 18 de enero, dedicadas al Cristo Negro.
  2. Ahuachapán: 5 al 14 de febrero en honor del Dulce Nombre de Jesús.
  3. Turín: 17 al 19 de marzo en honor de San José.
  4. Tacuba: 19 al 22 en honor de Santa María Magdalena.
  5. San Pedro Puxtla: 25 al 29 de agosto en honor de San Pedro Apóstol.
  6. Guaymango: 17 al 22 de noviembre en honor de San Simón.
  7. Apaneca: 29 y 30 de noviembre en honor de San Andrés Apóstol.
  8. Atiquizaya: 1 al 8 de diciembre en honor de la Inmaculada Concepción de María.
  9. Concepción de Ataco: 11 al 15 de diciembre en honor de la Inmaculada Concepción de María.
  10. San Francisco Menéndez: 1 al 4 de diciembre dedicadas a San Francisco Javier.
  11. El Refugio: 12 al 13 de diciembre en honor de la Virgen del Refugio.
  12. San Lorenzo: 23 al 26 de abril en honor de San Lorenzo y San Emigdio.

Artesanías

  • Ahuachapán: Elaboración de cohetes, toritos, luces de colores, candeleros, marcos, balcones, puertas, verjas, vainas, cinchos, monturas, balde de hojalata, chimeneas, cántaros, flores de papel y dulces de leche.
  • Tacuba: Tejas, ollas, cántaros de barro, tejidos en hilos, talabartería, tallados en madera, elaboración de bordados, manualidades con lazos, hilos y papel; zapatos, sandalias y carteras.
  • San Pedro Puxtla: Dulces, piñatas, canastos y bateas.
  • Atiquizaya: Tallado en madera, objetos en hojalata, elaboración de flores, atarrayas, hamacas, matatas y figurilla en barro.
  • Turín: Elaboración de marimbas, violines, contrabajos, guitarras, canastas y elaboración de escobas de fibra.
  • Guaymango: Arreglos florales en papel encerado.
  • Apaneca: Candelas (velas) de cera y adornos.
  • Ataco: Textiles, cestería, tejería, hojalatería, tallado en madera y alfarería y carpintería.
  • El Refugio: Instrumentos de cuerda, como violines y guitarras; ollas, comales de barro y cohetes.
  • San Lorenzo: Objetos en barro, hamacas, cestas, telares y adornos en cerámica.

Escudo de Ahuachapán

El símbolo departamental es semirectangular. En la parte superior, sobre dos alas en forma de papiro se lee “Ahuachapán febrero 22 Primer Centenario”, que tiene relación con el reloj de arena que muestra los años del aniversario “1862-1962”. Dentro del rectángulo, en el extremo izquierdo, se encuentra un libro abierto y la pluma, que representan la sabiduría de los escritores y hombres que han plasmado la historia de la ciudad. En el lado derecho, las ramas de café simbolizan una de las principales riquezas y producciones agrícolas de las que han gozado los lugareños.

En el extremo izquierdo inferior se ubica la mayor particularidad del departamento: los ausoles, y después se observa la cordillera Amatepec que sirve de frontera con Guatemala. Asimismo, en el costado derecho, se observa el Arco Durán que está a la entrada de la ciudad; la laguna El Espino y al fondo las montañas del cantón El Tigre. Al pie del escudo en una cinta se lee “Ciudad de los ausoles”.

El Imposible

El Imposible, Ahuachapán

Es el último refugio de vida silvestre, como se le llama al Parque Nacional El Imposible, que abarca 52,040 manzanas y cuenta con la influencia de la Cuenca de Barra de Santiago.

La Fundación Ecológica de El Salvador Salvanatura tiene como objetivo para el lugar la conservación, la investigación o estudio y la recreación del público o ecoturismo. En fauna se han detectado tepezcuintles, tigrillos, osos hormigueros, cuches de monte, reyes zopes y pajuiles.

La altitud, que oscila desde 250 a los 1,425 metros sobre el nivel del mar, hace que el bosque presente diversos tipos de vegetación como los farallones, con más de 400 especies como cedros, robles y otros. Los más representativos son el ojushte, el mulo y el chimichaca (una especie de bambú).

Los guardaparques tratan de evitar la contaminación de los ríos Guayapa, Maiztapula, Mistepe, San Francisco e Izcanal eliminando larvas, gusanos y otros insectos.

Laguna de las Ninfas

El nombre de las ninfas se originó por las aves migratorias que llegaban al lugar y que depositaban todo tipo de semillas, propiciando una variedad de ninfas gigantes que solo se dan en la zona. Presentan colores blanco, rosado, morado y amarillo.

Según biólogos de Salvanatura, la laguna se está haciendo “vieja”, proceso natural que se ha acelerado con la destrucción del hombre y la presencia de plantas acuáticas, como el jacinto de agua, el tule, el carrizo y el zacate, que consumen grandes cantidades de agua.

El bosque que rodea la laguna posee 15 especies de orquídeas y 40 de árboles de roble, matapalo y culebra, entre otros. Otros sitios de importancia ambiental en el departamento son San Benito, El Balsamar, Las Colinas y El Salto, la laguna Verde, Los Naranjos y el “Zanjón del chino”.

Ruinas de los Gordiflones

Otro sitio importante es Santa Leticia, ubicado en las faldas del cerro Apaneca, a 1400 metros de altura, lugar donde vivieron algunos de nuestros antepasados hace miles de años.

El sitio cubrió alrededor de 15 hectáreas de tierras muy fértiles. Su ocupación se inició alrededor del año 500 a.C., como una aldea de agricultores humildes; pero más tarde llegó a ser un impresionante centro ceremonial. Se levantaron tres plataformas grandes y se construyó una gran terraza artificial de 70 metros de ancho sobre la que se colocaron tres esculturas monumentales, conocidas en la actualidad como “gordiflones”, que pesan entre siete y doce toneladas cada una. La cerámica recuperada de las excavaciones indica que la construcción comenzó alrededor de 300 a.C., mientras que la terraza corresponde al primer siglo antes de Cristo.

El apogeo del sitio como centro ceremonial puede ser de alrededor de 100 a.C.

Personajes ilustres

Roberto Galicia

Este pintor nació en Ahuachapán el 22 de diciembre de 1945. Estudió Arquitectura en la Universidad de El Salvador, luego estudió pintura con el maestro Carlos Cañas. Galicia ha sido nominado “Hijo meritísimo” de la ciudad de Ahuachapán. En Francia ganó el segundo lugar con su obra “Sol rojo”. Su más reciente galardón fue el “Laurel de oro”.

General Francisco Menéndez

Nació en Ahuachapán el 3 de diciembre de 1850. De 1866 a 1868 fue alcalde de la entonces pequeña población de Ahuachapán. Durante su administración empedró las calles, dio el servicio de agua potable a la comunidad, construyó el balneario de “los Tanques de Apunían” y fomentó la educación pública.

Dr. Isidro Menéndez

Presbítero, doctor en leyes y licenciado en derecho, nació en la ciudad de Metapán el 15 de mayo de 1795. Se trasladó a Ahuachapán donde se radicó hasta su muerte, el 4 de diciembre de 1858. El 1 de julio de 1823 representó a los estados de El Salvador y a los Altos de Quezaltenango en la firma del Acta de Independencia absoluta de Centro América. Se le nombró “Padre de la legislación salvadoreña”.

Los Ausoles

Estos “infiernillos”, como se les conoce, son uno de los lugares turísticos particulares de Ahuachapán. Se ubican en los cantones Los Magueyes, Suntecumas, Tacubita, Chipilapa y El Barro.

Fueron descubiertos por el español García de Polanco en 1576, y el escritor mexicano José Vasconcelos los llamó “las antesalas del infierno”.

En 1968 se comenzó a aprovechar este tipo de energía y Ahuachapán se convirtió en la “capital geotérmica” de Centro América. La energía geotérmica utiliza el calor interno de la tierra o del subsuelo que sube en forma de vapor a la superficie. La riqueza eléctrica que se obtiene de este mineral es de gran importancia para el territorio salvadoreño, además de ser uno de los espectáculos maravillosos del lugar.

Los Manglares

La Barra de Santiago, con una extensión de dos mil hectáreas, tiene reservas de mangle y especies únicas de flora y de fauna. La zona comprende los cantones Barra de Santiago, Cara Sucia, La Ceiba y Garita Palmera, jurisdicciones de Jujutla y de San Francisco Menéndez.

La Barra, al igual que la Bahía de Jiquilisco, en Usulután, son las únicas zonas de mangle en el país. Ambas poseen especies como mangle rojo o colorado, botoncillo, istatén y madresal, que se convierten en criaderos de conchas, curiles, ostras, cangrejos, caracoles y jaibas.

Las reservas de mangle son importantes porque sirven como barreras protectoras contra huracanes. En nuestro país impidieron que los efectos del “Fifí”, en 1974, y del “Mitch”, en 1998, causaran más daños a la flora, a la fauna y a la población.

En ese lugar conviven aves migratorias, reptiles y criaturas marinas, como águilas, gavilanes, cocodrilos, tortugas, garzas, gaviotas, patos, cangrejos, camarones y el pez machorra y el pollo de mar, especies únicas en el país.

La Barra es protegida y conservada por la Asociación Amigos del Árbol (AMAR) y el Sistema de Salvadoreño de Áreas Protegidas (SISAP), que educan a los pobladores y a los visitantes sobre cómo cuidar los recursos naturales de la zona.

Pero Ahuachapán no solo es la Barra de Santiago. También cuenta con otros lugares de importancia turística como el río Paz, El Llano, la Laguna Verde, Metalío, Gamboa y Garita Palmera.