Sonsonate

Izalco

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Izalco es un municipio del departamento de Sonsonate en El Salvador. Limita al norte con Nahuizalco y Santa Ana, al sur con San Julián y Caluco, al este con Armenia y al oeste con Sonsonate, Sonzacate y Nahuizalco.

Izalco, Sonsonate, El Salvador

Historia

Su nombre proviene del nahuat “Itzshalco”, “Itzalco” tiene los siguientes significados: En las arenas de obsidiana o En las arenas negras, pues proviene de las raíces itz = obsidiana Shal = arena y Co = lugar.

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Según la versión tradicional de Juan de Torquemada, el último soberano de Tula, Topilzín Acxitl Quetzalcóhuatl II, se trasladó a la América Central debido al colapso de la cultura tolteca en el valle del Anáhuac. En aquella región fundó Escuintla, y posteriormente Tecpan-Izalco —o tecupan ishatcu— y además Cuscatlán. Por el contrario, y aunque la cronología exacta no es conocida, las investigaciones científicas establecen la llegada de los pipiles al territorio salvadoreño en varias migraciones entre los años 900 y 1500 d.C.

Precisamente, los izalcos eran una de las cuatro ramas de pipiles asentadas en el territorio junto a los cuzcatlecos, nonualcos y mazahuas. También conformaron un señorío con característica de ciudad-estado que sería llamado por los españoles Tecpán Izalco, y el cual comprendía quince asentamientos. Entre ellos sobresalían Izalco, Caluco, Nahulingo y Tacus-calco.

La región era una importante productora de cacao, que se pagaba como tributo a la autoridad del señorío y también servía como moneda para la adquisición de bienes y servicios, tales como la obsidiana y el jade del altiplano guatemalteco.

Época de la colonización

De acuerdo al lienzo de Tlaxcala, el conquistador Pedro de Alvarado libró una de sus batallas en Tecpan-Izalco en el año 1524, cuya población se estimaba en 4500 habitantes para 1550, la mayor cantidad en un núcleo indígena en territorio salvadoreño para ese tiempo.

Consumada la conquista, los izalcos continuaron pagando tributo a los encomenderos españoles con cacao. Precisamente, el fruto cobró notoria importancia en la economía de la colonia española.

De hecho, muchos clérigos deseaban ocupar uno de los curatos de la próspera zona. Así lo hacía notar el obispo Francisco Marroquín en 1556. También los monjes del convento de Santo Domingo de Sonsonate decidieron trasladarse allí en 1572.

Entre los años 1571 y 1574, según Juan López de Velasco, se exportaron desde Acajutla la cantidad de trescientos mil ducados de cacao.

En la etapa de la colonización española, Izalco perteneció a la Alcaldía Mayor de Sonsonate. Para el año 1770, Pedro Cortés y Larraz describía que en el poblado coexistían la parroquia de Dolores Izalco, o barrio de arriba, con población ladina que totalizaba 3455 habitantes; y la de Asunción Izalco, o barrio de abajo, con población india que ascendía a 2212.

Época republicana

Con la promulgación de la primera constitución salvadoreña en 1824, Izalco se agregó al nuevo departamento de Sonsonate, y para el 6 de abril de 1827 se erigió como cabecera de distrito con el título de villa, aunque Dolores Izalco y Asunción Izalco mantenían sus autoridades municipales.

En medio de los turbulentos años de la federación centroamericana, en 1827 se estableció en el poblado el cuartel general del presidente federal Manuel José Arce, quien mantenía un conflicto con el gobierno salvadoreño.

Dicho lugar sirvió también para entablar pláticas de paz. Además, en el mes de noviembre de 1832 estalló una sublevación indígena promovida presuntamente por el religioso Pablo Sagastume en favor de la facción conservadora, y la cual era acaudillada por Felipe Vega y Manuel Amaya. Del motín resultó saqueada Sonsonate.

Para el 24 de febrero de 1838, y por Decreto Legislativo, Asunción y Dolores Izalco fueron fusionadas en una sola población que mantenía el título de villa.

Sin embargo, la unión no prosperó, ya que la rivalidad entre ambos lugares era notoria. Por ello, en el año 1853 los pobladores de Asunción pidieron a las cámaras legislativas de El Salvador la creación de un gobierno municipal autónomo; dicho órgano delegó la decisión al poder ejecutivo. Francisco Dueñas, a la sazón presidente de la república, acordó nuevamente la división entre ambos lugares; además estipuló que Dolores debería nombrar dos alcaldes, cinco regidores y un síndico, y Asunción, un alcalde, cuatro regidores y un síndico.

Para el año 1859, Dolores contaba con 4543 habitantes, muchos de ellos indígenas a pesar del carácter ladino del lugar. Además, para ese tiempo se hacía notar en un informe que el café era cultivado con cierta indiferencia, y el cacao, a pesar de carecer de incentivos para su producción, todavía era observado en los mercados locales. Por su parte, Asunción tenía una población de 2863 habitantes.

Por decreto del presidente Gerardo Barrios del 7 de febrero de 1862, nuevamente se dispuso la unión de ambos emplazamientos bajo un gobierno municipal; además, Izalco ostentaría el título de ciudad. Aunque persistía la intransigencia para seguir la disposición, por decreto legislativo del 18 de febrero de 1869 se ordenó definitivamente la erección de un solo régimen municipal.

Para 1890 Izalco tenía una población de 8968 habitantes; y el geógrafo Guillermo Dawson describía la localidad con estos términos: “Sus calles son pintorescas. Sus alrededores bellísimos, y en toda la ciudad hay cierto no, sé qué que trae a la mente del visitador recuerdos históricos que datan de muchos siglos”.

Seis años después el botánico sueco Carl Vilhelm Hartman pasó por el lugar y tomó una serie de fotografías de los indígenas que le sirvieron para su trabajo Reconocimiento etnográfico de los aztecas en El Salvador de 1901.

Sucesos de 1932

A finales del siglo XIX, en El Salvador comenzaba a conformarse una nueva actividad económica basada en actividades productivas que abrían la posibilidad de participar en el mercado extranjero. El principal de ellos era el cultivo del café, que generaba ganancias a un pequeño grupo de terratenientes, inversores y comerciantes.

Una de las medidas promovidas por el Estado para incentivar la producción, fue la abolición de las tierras comunales y ejidales en poder de los campesinos, cuyo proceso inició desde los años 1880 y el cual consolidó la propiedad privada en el campo.

El descontento por dichas medidas ya se hacía notar aún antes de ese año, pues en 1875 en Izalco se dio un brote de violencia por el despojo de las tierras ejidales; que también se repetiría en 1884.

Ya en el siglo XX, las tierras agrícolas se concentraban en pocas manos, por lo que la cantidad de campesinos empobrecidos crecía, y la violencia empezaba a cundir tanto en el área urbana como en la rural.

Para 1929 sobrevino la crisis económica mundial que afectó directamente a países como El Salvador, que dependía del monocultivo del café. Tras el fallido gobierno de Arturo Araujo, el militarismo se asentó en el poder en 1931 y sobrevino el estallido social en el Levantamiento campesino de 1932 que tuvo a Izalco como uno de sus principales puntos de conflicto.

De hecho, en los departamentos de Sonsonate y Ahuachapán se registró la mayor matanza de indígenas por parte de las fuerzas gubernamentales, precisamente adonde había existido el 13% de tierras ejidales del 21% total estimado en el territorio nacional, en el tiempo que había iniciado el proceso de extinción de ejidos.

En Izalco, como en otros puntos del occidente del país y apoyados por miembros del Partido Comunista Salvadoreño, el día 22 de enero los campesinos se alzaron y atacaron cuarteles, guarniciones de policía, oficinas gubernamentales, así como las casas de terratenientes y comerciantes.

Retomadas las poblaciones por las tropas militares, el cacique y dirigente de la cofradía del Espíritu Santo de Izalco, Feliciano Ama, fue acusado de ser uno de los instigadores del alzamiento. Su cuerpo sin vida acabó colgado de una ceiba frente a la iglesia de la Asunción.

Años siguientes

En Izalco la discordia entre los ladinos e indígenas ha sido recurrente. La confrontación cobró mayor intensidad durante y después del alzamiento de 1932. De hecho, los ladinos formaron los grupos denominados «guardias blancas» para perseguir a los comunistas, presuntamente ligados a los indígenas.

Durante la presidencia de Maximiliano Hernández Martínez, se estableció que el gobierno municipal recayera en manos de los ladinos, mientras que la relación con los indígenas tuvo un carácter paternalista. En esos años el cacique Félix Turish se convirtió en el mediador entre los indígenas y el gobierno.

Tras el fallecimiento de Turish en los años 1970, la desorganización afectó la comunidad indígena de Izalco, que no pudo recuperarse hasta los años 1990 con la formación de un Comité Pro Rescate de las Tradiciones de Izalco.

Izalco es uno de los últimos lugares donde unas pocas personas aún hablan el idioma pipil (nahuat). En el marco de un proyecto financiado por la Fundación Círculo Solidario, en una escuela de Izalco (centro escolar Dr Mario Calvo Marroquin ) ahora se enseña Nahuat con el profesor Raul Tula como segunda lengua.

Administración

Para su administración Izalco se encuentra dividido en 25 cantones y 124 caseríos. Siendo sus cantones:

  1. Cangrejera
  2. Ceiba del Charco
  3. Cruz Grande
  4. Cuntan
  5. Cuyagualo
  6. Chorro Abajo
  7. Chorro Arriba
  8. El Sunza
  9. Huiscolyolate
  10. Joya de Cerén
  11. La Chapina
  12. Las Higueras
  13. Las Lajas
  14. Las Marías
  15. Piedras Pachas
  16. Quebrada Española
  17. San Isidro
  18. San Luis
  19. Shon shon
  20. Talcomunca
  21. Tapalshucut
  22. Tecuma
  23. Teshcal
  24. Tres Ceibas
  25. Tunalmiles

Cultura

Alcalde común

En Izalco existe una instancia elegida por las comunidades indígenas que es denominada el «Alcalde común». Su origen se remonta a la época de la colonización española cuando las autoridades de la corona estimaban necesario mantener una jerarquía en el poblado en manos de los indígenas, especialmente en lo que se refería a las cofradías y guachivales. En la actualidad el Alcalde común mantiene dicha prerrogativa, ya que nombra a los mayordomos de las cofradías en consejo de mayordomos. Además, se hace acompañar de regidores y resuelven conflictos de los pobladores.

Cofradías

En la época de la colonización española, fueron las órdenes franciscana y dominicana las encargadas de establecer en Izalco estas organizaciones católicas. El objetivo se cumplió sin contratiempo, pues las cofradías eran afines a las creencias ancestrales relativas a la jerarquía formal y los aspectos rituales de los nativos. Precisamente, se desarrollaron allí tanto las cofradías legalmente reconocidas, como también los guachivales, una especie «religiosidad espontánea indígena».

Los guachivales, sin embargo, no eran bien vistos por los prelados católicos por las celebraciones un tanto fuera de la formalidad requerida, pues la borrachera, la música y el baile eran comunes en los festejos. Sin embargo, la algarabía tenía su razón de ser, como lo establece el historiador Pedro Escalante Arce: « eran para sentirse amparados, consolados, solidarios, alrededor de una imagen venerada que jamás despreciaría a sus pobres indios, y que se alegraba que ellos en la fiesta estuvieran felices, despreocupados, escapados de la realidad». Además, debieron ser toleradas por la jerarquía católica, pues eran importantes contribuyentes de las parroquias. A mediados del siglo XVIII las cofradías de carácter formal ascendían a veinte, repartidas en partes iguales para los poblados de Asunción y Dolores.

En términos generales, las cofradías se han caracterizado por tener una «Mesa Altar», adonde se colocan las efigies, insignias, imágenes (titular y anexas), y otros adornos. La organización se encuentra conformada por «Mayordomos» junto a sus colaboradores, y los festejos pueden variar entre dos o varios días, que incluyen visitas de otras cofradías, procesión, Misa principal, ofrendas (conocidas como Entradas), hasta culminar con el reparto de comida música y baile.

En Izalco existen unas 24 asociaciones religiosas tradicionales, aunque existen otras con menos formalidad. La que ostenta el rango jerárquico más importante es la Cofradía del Padre Eterno Santísimo.

Semana Santa

Las ciudades de Sonsonate e Izalco ostentan las celebraciones más solemnes de la Semana Santa en El Salvador. Ya desde la cuaresma se desarrollan diferentes eventos religiosos que culminan en la semana mayor, en la que se verifican procesiones religiosas tradicionales como la del «Jesús de las Once» en Lunes y Miércoles Santo; o la «Procesión de los Cristos», que se considera la de mayor duración en el país, ya que puede alargarse por 16 horas. El cortejo consiste en doce imágenes de Cristo crucificado, pertenecientes a igual número de cofradías, que acompañan al Jesús Nazareno en Jueves Santo.

El Jeu

El Jeu, también conocido como El Tabal, tiene lugar el 24 de diciembre. La cofradía de la virgen de Belén es la encargada de su organización, y consiste en la presentación de ofrendas de maíz al Niño Dios. Los participantes realizan una procesión al ritmo del pito y del tambor con rumbo a la iglesia de la Asunción, y portan ramas del árbol de garrucha, que se adornan con mazorcas y papeles de colores. Al llegar al templo entonan bombas, cuyas coplas finalizan al grito de ¡Jeu!. Posteriormente los peregrinos realizan visitas a otras cofradías.

Fiestas patronales de Izalco

Del 1 al 15 de agosto se celebra en Izalco la fiesta patronal dedicada a la virgen del Tránsito y Asunción, mientras que del 1 al 8 de diciembre se desarrollan las fiestas de la Inmaculada Concepción. En esta última se realiza una procesión con rumbo a las faldas del volcán de Izalco el día 10 de diciembre, una tradición que se inició en 1935. Ese año, y por iniciativa del padre Salvador Castillo, se llevó la imagen de la virgen para buscar protección ante la intensa actividad volcánica que se tenía lugar en ese tiempo. Cada fiesta patronal corresponde a la antigua división del barrio de abajo o Asunción y del barrio arriba o Dolores, respectivamente.

Turismo

Algunos lugares recomendados a visitar en este municipio son el Balneario Atecozol, el campanario de la iglesia de La Asunción, el volcán de Izalco y el Cerro Verde.

Otros datos de interés

Izalco tiene una extensión territorial de 175.90 kilómetros cuadrados, tiene una población de más de 10 mil habitantes y se encuentra a 440 metros de altura sobre el nivel del mar.

Posee el título de Ciudad, concedido en 1862y se encuentra a una distancia de 59 kilómetros de San Salvador.

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