La Unión

Conchagua

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Conchagua es un municipio del departamento de La Unión en El Salvador. Limita al norte con La Unión y la Bahía de La Unión; al este con La Unión y el Golfo de Fonseca; al sur con el Golfo de Fonseca y el Océano Pacífico; al oeste con Intipucá y El Carmen.

Conchagua, La Unión, El Salvador

Historia

Su nombre en Lenca significa Valle estrecho, proviene de las raíces Con=delgado, estrecho y Chagua, Shagua, Yagua=valle.

El piloto mayor don Andrés Niño, de la expedición del capitán don Gil González de Avila, descubrió a principios de 1522 el golfete de Chorotega, al que denominó “golfo de Fonseca”, en honor del obispo de Burgos y presidente del Consejo de Indias, fray Juan Rodrigo de Fonseca.

Según un cronista regnícola, el capitán Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés, Andrés Niño descubrió asimismo una isla “redonda o poblada”, la de Meanguera, a la que denominó “Petronila”, por ser éste el nombre de una sobrina muy querida del aludido prelado.

En las tasaciones de pueblos e indios tributarios, llevadas a cabo por el presidente y oidores de la Real Audiencia de los Confines, en 1548, aparece la “isla de Comizahual” (hoy Conchagüita) con 100 indios tributarios, o sea, con una población alrededor de 500 habitantes.

En 1574 el padre provincial de la Orden franciscana, fray Bemardino Pérez, fundó la guardianía o convento de San Andrés de Nacaome, bajo cuya jurisdicción fueron incluidos, el 15 de octubre de 1577, los indígenas que habitaban en “las islas” del antiguo golfete de Chorotega.

En 1682 los piratas ingleses causaron destrucción y muerte en los pueblos lencas insulares. Sus habitantes fueron despojados de sus bienes, destruidas las viviendas y violadas las mujeres, por cuya causa viéronse obligados a emigrar la tierra continental. Los tecas y conxaguas, una vez ganada la costa, fuéronse a poblar un desconocido paraje de la extensa hacienda de Sirama, mientras los meangueras se trasladaron a Nacaome.

El 26 de diciembre de 1683, por medio del alcalde José Gabriel, de los regidores Sebastián Marcos y Antonio de Aranda y del alguacil mayor Sebastián Hemández, los meangueras solicitaron lo siguiente a las autoridades superiores:

“que por hayamos -dicen- desamparados de nuestro pueblo; por habemos saqueado y destrozado el enemigo pirata, en la Isla donde lo citábamos antiguamente se sirviese Vuestra Señoría mandar librar despacho a favor de nosotros, para que en su virtud procediese el Gobierno General a damos tierras en la inmediación del Volcán de Amapala y Cerro de buena vista, para sitio de nuestra población y sementeras; en razón que somos llevados del servicio de su majestad como sus leales vasallos y tributarios y a que desde que el pirata nos robó, nos hayamos sumamente pobres”.

Las autoridades resolvieron la petición favorablemente, pues en el “Testimonio de las tierras de Amapala y Chiquirin”, extendido a favor del pueblo de Conchagua, consta que: “con asistencia del Alferes Ambrocio Flores de Bargas, teniente de esta jurisdicción se les (señaló) tierras para sus sementeras y estancia de comunidad sin perjuicio de las que tienen los indios del pueblo de Conchagüita”.

En el lugar conocido hoy con el nombre de. “Pueblo Viejo”, a pocos kilómetros al Sur de la ciudad de San Carlos de la Unión, cuyas ruinas indo-coloniales cubre la maleza, existió el puerto marítimo de Amapala, fundado en tiempos muy remotos por indios lencas o potones.

El nombre vernáculo de esta población, Amapala, significa en idioma poton “cerro de las culebras”, pues proviene de amap, culebra; y pala-bay, cerro. También puede traducirse por “cerro de los maizales”, de ama, maíz; y pala, pala-bay, cerro. En las tasaciones de pueblos e indios tributarios de 1548 es citado como pueblo de la jurisdicción de la villa de San Miguel, pero no se indica el número de jefes de familia tributarios.

El 15 de octubre de 1577 fue puesto este pueblo lenca bajo la jurisdicción del convento franciscano de San Andrés de Nacaome.

En el litoral de la actual bahía de La Unión existía, en la época de la conquista castellana, un pueblo llamado Sirama, habitado por indios taulepaulúas. El nombre de esta población, hoy extinguida, en idioma ulúa significa “plantas de maguey”, de sira o sirrú, maguey; y ma, man, árbol, planta.

En 1549 fue tasada esta población indígena por la autoridad colonial, 10 que comprueba que era de alguna importancia; pero su ruina habíase acentuado pocos años más tarde, pues la “Relación Breve y Verdadera” apunta que por dicho poblado pasó fray Alonso Ponce el 24 de junio de 1586 y hace el siguiente relato: “…y andadas dos leguas (a partir de Amapala), gran parte de las por camino muy ruin y pedregoso, junto de la costa del mar, llenó como entre la una y las dos de la tarde á un poblecillo llamado Tzirama, con un sol y calor tan recio que le forzó á detenerse allí un poco y descansar en la casa de la comunidad. Es aquel pueblo de siete vecinos, los cuatro hablan la lengua potona (lenca), y los tres la ulua, fueron antiguamente dos pueblos grandes, y como se iban acabando se juntaron, mas con todo esto, se van consumiendo cada día”.

Cuando, a fines del siglo XVII, los tecas, conchaguas y meangueras emigraron de las islas a la tierra continental, Sirama no era más que un latifundio.

El nuevo pueblo de Conchagua, fundado con los emigrantes de las islas en la falda Oeste del antiguo volcán de Amapala, hoy de Conchagua, creció prósperamente, y diez años más tarde, en 1693, comenzaron sus habitantes a edificar el hermoso templo que aún existe.

Como estos pueblos estaban acostumbrados a la vida del mar, instalaron sus cayucos en la rada del pueblo de Amapala; pero no tardaron en producirse rivalidades entre unos y otros.

La querella se acentuó cada vez más y los amapalas prohibieron a los conchaguas que ocuparan su embarcadero; éstos, en consecuencia, establecieron un puerto en el litoral golfeño, que fue conocido con el nombre de “embarcadero de los conchaguas” y que es el mismo lugar que hoy ocupa la ciudad de San Carlos de La Unión.

No paró aquí el litigio: los amapalas protestaron por la usurpación de sus tierras. Por su parte, los conchaguas solicitaron a principios de 1688 al alcalde mayor de San Miguel, don Salvador García Cañas, un testimonio de posesión de las tierras que ellos ocupaban.

La petición fue resuelta favorablemente, pues el 20 de febrero de 1688 el referido alcalde mayor dio trámite a la misma.

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Años más tarde don Juan Tercero, Juez Receptor, fue comisionado para definir la cuestión, y éste, con fecha 8 de noviembre de 1710 Y en presencia del alcalde Ramírez y del regidor Alonso Jacinto, del pueblo de Amapala, entregó la posesión de las tierras y el aludido embarcadero a los alcaldes Pedro Ramírez y Andrés Álvarez y a los regidores Juan Ramírez y Pedro Miguel, del pueblo de Conchagua.

El lugar habitado originariamente por los emigrantes de las ínsulas dejó de ofrecer condiciones óptimas para su existencia, pues se secaron las fuentes que proveía de agua potable a la población.

En vista de ello, las autoridades de Conchagua, representadas por los alcaldes Gaspar Mateo y José Hernández y regidores Sebastián Pablo, Melchor Galeas y Bartolomé Hernández, conjuntamente con los ediles de la anterior municipalidad ex-alcaldes Felipe Vásquez y Francisco Miguel y ex-regidores Agustín Blans, José Mateo y Ambrocio Delgado, concurrieron ante el señor Gobernador de Armas don Francisco Rodríguez Berríos, a quien expusieron su caso y solicitaron que les concediese permiso para ocupar otro paraje de la hacienda de Sirama, lo que les concedió por escritura pública de fecha 4 de enero de 1712.

En 1740, según el alcalde mayor don Manuel de Gálvez Corral, el pueblo de Santiago Conchagua tenía 74 indios tributarios (alrededor de 370 almas), “los cuales cuidan de las canoas para), el pasaje del brazo de marque). Divide esta provincia (de San Salvador) de la de Nicaragua, y mantiene vigía continua en su puerto”.

Nuestra Señora de las Nieves de Amapala, en cambio, sólo tenía 12 indios tributarios o sea unos 60 habitantes. En 1770 visitó el territorio hoy salvadoreño el arzobispo don Pedro Cortés y Larraz y uno de sus curatos o parroquias se intitulaba de Conchagua, aun cuando la cabecera estaba en Yáyantique.

“Este pueblo (de Conchagua, dice) se halla en mala situación, en la altura, que se lleva dicha; continúa su elevación la montaña, que es de las mayores del Arzobispado, y en donde linda con los Obispados de Comayagua, y Nicaragua. Los vecinos se hallan muy esparramados, aquí un Xacal (rancho), aun quatro, y aun á media legua, otro, y así están tan separados, que ni figura tiene de Pueblo.

La cosecha, que hay es maíz; y para esto es necesario Sembrarlo á dos leguas de el Pueblo, porque sus alrededores no lo producen, por ser peña. Hay Haciendas de tinta, y ganados, pero pertenecientes a vecinos de la Ciudad de San Miguel” “Cerca del Pueblo de Conchagua -agrega-, ase una gran salida al mar del Sur, que tendrá como de treinta á cuarenta leguas la ensenada, que forma asía al norte, la cual se cruza para pasar á la Provincia de Nicaragua y no deja de hacer á veces algunas alteraciones.

En esta ensenada hay algunas Isletas; y en una de ellas, que manifiesta bastante tierra hay una hacienda de ganado (Meanguera) perteneciente á esta Parroquia”. El Curato de Conchagua, en esa época, comprendía a Y ayantique como cabecera, y a los pueblos anejos de Concliagua, Amapala e Intipuca. La población de Conchagua, en dicho año, estaba representada por 741 personas distribuidas en 89 familias, y el cura de la parroquia era el padre Miguel Izquierdo.

El mismo señor arzobispo don Pedro Cortés y Larraz informa’ que, en el pueblo de Amapala, habitaban en 1770 únicamente 109 personas distribuidas en 14 familias indígenas. En 1788, según el “Testimonio de las tierras de Amapala y Chiquirin”, en esta población sólo 6 aborígenes pagaban tributo a los reyes de España.

En 1790, según el mismo documento, la decadencia del referido pueblo y puerto era harto notoria y esto originó que los Jueces de San Miguel, que tenían jurisdicción en el partido de San Alejo, creado en 1786, acordaron extinguirlo y agregar su población a la de Conchagua. Parte de los amapalas se trasladaron a Conchagua; otra, en componente número, se avecindó en “el embarcadero de los conchaguas” y una minoría quedóse en su pueblo natal, habitando casas dispersas y sin autoridades civiles ni militares.

Un año más tarde, en 1791, quedaban en Amapala sólo 57 habitantes. Finalmente, se despobló en su totalidad.

En 1740 pasó por Santiago Conchagua el alcalde mayor de San Salvador, señor don Manuel de Gálvez Corral, quien le asigna una población de 74 indios, “los cuales -agrega-, cuidan las canoas para el pasaje del brazo de mar que divide esta provincia de la de Nicaragua, y mantienen vigía continuamente en su puerto”.

A fines del siglo XVIII este embarcadero fue bautizado con el nombre de “Puerto San Carlos”, en homenaje al Rey de España Carlos III, quien reinó de 1759 a 1788. Este puerto, como el pueblo de Conchagua, fueron incluidos en el partido de San Alejo cuando, en 1786, se creó la Intendencia de San Salvador; y en 1807, el intendente don Antonio Gutiérrez y Ulloa, hace de él la siguiente descripción:

“Departamento de SAN CARLOS.-Pueblo á 61/2 leguas al E. de San Alejo: Población corta en las márgenes del Conchagua”. Con los años, este puerto llego a ser la ciudad de San Carlos de La Unión. El mismo autor, dice lo siguiente de Sirama: “SIRAMA. -Hacienda de ganado y añiles 3 leguas al ESTE de temperamento cálido: y vario: pertenece á D. José Maoyos”.

Conchagua perteneció al departamento de San Miguel, en el distrito de San Alejo, de 1824 (12 de junio) a 1865 (22 de junio), y desde entonces ha sido pueblo del distrito y departamento de La Unión.

En 1890 su población era de 1,030 personas.

Administración

Para su administración Conchagua se encuentra dividido en 15 cantones y 76 caseríos. Siendo sus cantones:

  1. Cerro El Jiote
  2. Conchaguita
  3. El Cacao
  4. El Cipres
  5. El Faro
  6. El Pilón
  7. El Tamarindo
  8. Huisquil
  9. Los Angeles
  10. Llano de los Patos
  11. Maquigue
  12. Piedra Blanca
  13. Piedra Rayada
  14. Playas Negras
  15. Yologual

Cultura

Las fiestas patronales de Conchagua se celebran del 20 al 25 de julio en honor a Santiago Apóstol y del 18 al 20 de enero, en honor de San Sebastián Mártir.

El patrimonio cultural arquitectónico de mayor relevancia es la iglesia parroquial, dedicada a Santiago Apóstol, considerada como la iglesia más antigua de El Salvador, construida en 1693.

Turismo

Algunos lugares recomendados a visitar en este municipio son el Balneario El Tamarindo, volcán Conchagua, iglesia colonial, parque central, el pupusodromo, turicentro municipal, lagunas Maquigue y Los Negritos; playas Las Tunas, El Encantadito, Torola, Playas Negras Playas Blancas y El Macuiliz.

Todos los domingos se realiza un festival gastronómico en la Plaza Central, donde se ofrece comidas típicas, entre la que figuran las pupusas, los pasteles y empanadas, el tiste, el pozol, y la chicha.

Otros datos de interés

Conchagua tiene una extensión territorial de 209.09 kilómetros cuadrados, tiene una población de más de 38 mil habitantes y se encuentra a 220 metros de altura sobre el nivel del mar.

Posee el título de Ciudad, concedido en 2001 y se encuentra a una distancia de 188 kilómetros de San Salvador.

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