El departamento de Santa Ana se ubica en la zona occidental de la República de El Salvador. Limita al norte con Honduras y con Guatemala; al oriente con Chalatenango y La Libertad; al sur con Sonsonate y Ahuachapán, y al poniente con Guatemala.

En julio de 1812, el obispo fray Bernardino Villalpando la bautizó con ese nombre, pues anteriormente se llamaba Sihuatehuacán o “Ciudad de sacerdotisas”. Doce años más tarde, la Asamblea Nacional Constituyente de las Provincias Unidas de Centroamérica la ascendieron de villa a ciudad, y el 22 de mayo de 1835, por Decreto Ejecutivo, fue declarada ciudad y cabecera del departamento de Sonsonate. Pero ese mismo año se creó como departamento de Santa Ana.

En 1894 fue escenario del derrocamiento del gobierno de los hermanos Ezeta. Por este hecho se le conoce como “Ciudad Heroica”. Su extensión territorial es de 2,023 kilómetros cuadrados y una población calculada en más de medio millón de habitantes.

El departamento se caracteriza por sus extensos cafetales, así como por sus riquezas naturales, como el lago de Güija, el de Coatepeque, el bosque de Montecristo, varios volcanes y lagunas.

Mapa del departamento de Santa Ana

Historia

En el tiempo de la conquista, la zona de Santa Ana fue ocupada por las tribus chortis y pokomames, ambos de la familia maya–quiché.

Las poblaciones chortis estaban en el área de Metapán, y los pokomames en las áreas de Chalchuapa, Sihuatehuacán, Coatepeque y Texistepeque; sin embargo, todas estas tierras fueron sometidas por los pipiles. El 26 de julio de 1569, el obispo de Guatemala, Bernardino de Villalpando, construyó en la población una ermita en honor de Nuestra Señora de Santa Ana y le cambió el nombre nahuat de Sihuatehuacán (Ciudad de sacerdotisas) por el de Santa Ana la Grande.

Cuando el departamento de San Salvador se unió a la zona occidental en 1786, los pueblos comprendidos en las cercanías de Metapán y Santa Ana fueron agrupados en los partidos de los mismos municipios.

El Decreto de Estado del 22 de mayo de 1835 convirtió a la villa de Santa Ana en cabecera de Sonsonate, pero debido a la extensión se presentaron problemas para gobernarlo, entonces se optó por separar a Santa Ana del resto del territorio.
En 1855 se fundó Santa Ana como departamento, dándole a la cabecera el mismo nombre.

Revolución de los 44

El 22 de junio de 1890, el general Carlos Ezeta derrocó al general Menéndez y se proclamó presidente de la República. Nombró a su hermano Antonio como vicepresidente. Este se fue a vivir a Santa Ana, donde ejercía su poder como tirano.

Como parte de la tiranía, cuando Carlos necesitaba dinero y no había en las cajas de la administración de rentas, enviaba a su ayudante con un pagaré a recoger la firma de un rico agricultor, especialmente a aquellos que consideraba contrarios al gobierno. Si el ciudadano no firmaba, lo capturaba y lo mantenía en la cárcel hasta que firmaba. Al mismo tiempo que se cometían estas injusticias, en Guatemala se preparaba el golpe de estado que acabaría con la tiranía de los Ezeta.

Fue así que llegaron 44 valientes hombres a Santa Lucía e invadieron el cuartel, ayudados por santanecos que querían vivir en tranquilidad. Doroteo Caballero disparó el cohete que daba la señal de ataque, al que se unieron muchos ciudadanos de todas las clases sociales, quienes acabaron así con el gobierno de los Ezeta.

Escudo de Santa Ana

Representa al fondo el sol brillante con el número 44; encima de este se lee “Ciudad Heroica”. Dentro de la figura del departamento de Santa Ana está dibujado el volcán Lamatepec (Cerro Padre) o de Santa Ana, y en las partes superior e inferior se encuentran los lagos de Güija y de Coatepeque.

Bandera de Santa Ana

Tiene siete franjas azules y seis blancas, trece en total, que representan los municipios que lo conforman. Las ramas de café en forma de laurel muestran la riqueza y el principal cultivo del departamento.

Escritores

Aunque solo publicamos las biografías de cuatro escritores oriundos de Santa Ana, no podemos dejar de lado a muchos otros que han sobresalido en las letras, como Pedro Geoffroy Rivas, Liliam Jiménez y Oswaldo Escobar Velado, entre otros.

David Escobar Galindo

Nació en Santa Ana en 1943. Es uno de los poetas más lú-cidos y discutidos de la actualidad. Su poesía es vigorosa, vital y rica en con-tenidos humanos. Fue condecorado por el Gobierno de Francia con el pre-mio “Caballero en la Orden de las Artes y las Letras” en 1989.

Algunas de sus obras son “El bron-ce y la esperanza”, “La estación lumi-nosa”, “Historias sin cuento”, “Una grieta en el agua” (novela) y “Prueba de fuego”, así como muchas fábulas.

Miguel Ángel Espino

Nació en Santa Ana en 1902 y murió en 1965. Es uno de los escritores más reconocidos del país. Cultivó la prosa lírica y el género periodístico. Siendo aún muy joven publica “Mitología de Cuscatlán”, recreación poética de mitos y leyendas pipiles en la que aboga por el arte indígena. Otras de sus obras son “Trenes”, “Hombres contra la muerte” y “Como cantan allá”.

Álvaro Ménendez Leal

Nació en Santa Ana en 1931. Formó parte de la “Generación comprometida” en 1950. Obtuvo el primer premio hispanoamericano en la rama de teatro con “Luz negra”.

Sus obras son “Cuentos breves y maravillosos”, “Una cuerda de nylon y oro”, “Tea-tro inútil” y “Es lícito matar al tirano”.

Serafín Quiteño

Serafín Quiteño nació en la “Ciudad Morena” en 1906. Fue poeta y periodista. En El Diario de Hoy mantuvo una columna titulada “Ventana de colores”, usando el seudónimo de Pedro C. Maravilla. Entre sus obras están “Corasón con s” y “Tórrido sueño”. Murió en 1987.

Leyendas de Santa Ana

Don Chevo y las monturas

Dicen que una vez venía don Chevo de El Porvenir en una yegua en una albarda (pequeña montura). De pronto se le acercó un chucho con rabia y él no tuvo más que levantar los pies, pero el chucho le mordió el estribo.

Cuando llegó a la casa desensilló a la yegua y al tirar la albarda donde estaban las demás monturas, las agarró a mordidas con mucha rabia. Probablemente hasta estos días don Chevo siga con rabia…

La tamalera

Cuentan vecinos de la laguna de Cuzcachapa, en Chalchuapa, que en este lugar aparecía la tamalera, que tenía una cueva en la laguna y salía a las doce de la noche a vender tamales.

Ella en un tono agudo decía: ¡Tamales de pescado! Siempre tenía un sitio específico de donde salía: del lado de la cueva. Sin embargo, cuentan los lugareños que desde que construyeron una zanja que da a la calle deshicieron la cueva… ¡y ya no aparece más la tamalera!

Cerro Tecana

Algunas de las historias de nuestros abuelos dicen que cerca del Cerro Tecana vivían una princesa y un príncipe. En cierta ocasión unos indios atacaron a dichos monarcas, por lo que la princesa enfermó y murió.

Desde entonces el príncipe iba todos los días al cerro Tecana y llevaba a la princesa, que estaba enterrada en el lugar, un poco de tierra, y de tantos que el príncipe llevó se formó un pequeño cerro, que años después se convirtió en el actual Cerro Tecana, que se observa desde varios puntos de la ciudad.

Bailes típicos

El baile de los talcigüines

Participan 14 personas de la localidad, que vestidas de “talcigüines” (que según los creadores del baile significa “hombre endiablado”) recorren las calles para azotar con un acial o látigo a quienes encuentran a su paso.

Los talcigüines visten túnicas y máscaras rojas, mientras que quien hace de Jesús Nazareno (la “Ceremonia”) lleva una túnica morada y porta una cruz forrada con tela morada y una pequeña campana.

Cuando los talcigüines encuentran a la “Ceremonia” avanzan hacia ella y tratan de azotarla, pero esta les presenta el crucifijo, por lo que caen al suelo uno tras otro.
Después de que la “Ceremonia” los vence, pasa sobre ellos sonando la campanita y los “talcigüines” corren hasta a la iglesia de donde salieron.

Traje de volcañera

El traje de la mujer volcaneña (que ya no se usa) era de espectacular belleza. Es muy probable que sirviera para salir o asistir a reuniones importantes, pues resulta difícil creer que se empleara en los quehaceres hogareños.

Estaba constituido por dos piezas: falda y blusa en colores muy vivos. La blusa era de la misma tela y color de la falda y la adornaban con encaje ancho. La falda la usaban fruncida, algunas veces con seis u ocho cuchillas. Los volantes de encaje con que la adornaban iban adheridos a la tela, o sea que el revuelo lo formaban solo con el encaje.

Pero donde se notaba más el lujo de estas mujeres era en el fustán blanco decorado con fina tira bordada y embutido, por el que pasaba un listón de color fuerte.
El chal, de dos yardas de largo, llevaba en sus extremos un deshilado con nuditos que formaban las barbas. Era de color contrastante con el traje.

El calzado influyente de la época obligó a usar los hermosos botines blancos, pero en el hogar generalmente andaban descalzas. Los zapatos los usaban solo para salir.

Fiestas en los municipios de Santa Ana

Santa Ana, como todos los departamentos del país, celebra sus fiestas patronales. Aquí el listado de las fechas en cada municipio.

  1. Santa Ana: 17 al 26 de julio, en honor de Nuestra Señora de Santa Ana.
  2. Santa Rosa Guachipilín: 18 al 20 de febrero, en honor de Santa Rosa de Lima.
  3. Metapán: 25 al 29 de junio, en honor de San Pedro Apóstol.
  4. San Antonio Pajonal: 22 al 26 de enero, dedicadas a San Antonio de Padua.
  5. Texistepeque: 14–15 de enero, en honor al Señor de Esquipulas.
  6. Santiago de la Frontera: 24 al 25 de julio, en honor de Santiago Apóstol.
  7. Candelaria de la Frontera: 31 enero al 3 de febrero, dedicadas a la Virgen de Candelaria.
  8. Chalchuapa: la fiesta patronal es del 22 al 25 de julio, en honor de Santiago Apóstol, y del 9 al 16 de julio en honor de San Roque.
  9. San Sebastián Salitrillo: 18 al 20 de enero, en honor de San Sebastián Mártir.
  10. El Porvenir: 1 al 4 de diciembre, dedicadas a Santa Bárbara.
  11. Coatepeque: 23 al 29 de junio en honor de San Pedro Apóstol y la fiesta de Semana Santa en honor del Santo Niño de Atocha.
  12. El Congo: 11 al 15 de agosto, en honor de la Virgen del Tránsito.
  13. Masahuat: 6 al 8 de marzo, en honor de la Virgen de la Asunción.

Artesanías

  • Santa Ana: Talabartería, confitería (frutas alcitronadas, conservas), ebanistería, hojalatería, herrería, floristería y piñatería.
  • Santa Rosa Guachipilín: Huacales y cucharas de morro, tecomates, “combas” o barcos, atarrayas, anzuelos; comales, ollas y porrones de barro, herrería y bordados en tela.
  • Metapán: Hojalatería, herrería, confitería (atado de dulce, batidos, dulce de leche, de toronja, conservas y jaleas de frutas), floristería, alfarería (comales y ollas), orfebrería y bordado en tela.
  • San Antonio Pajonal: Talabartería, herrería, hojalatería, atarrayas y orfebrería.
  • Texistepeque: Hojalatería, hamacas (jarcia, pita), floristería, alfarería, jabón de aceituno.
  • Santiago de la Frontera: Alfarería, escobas de palma, hojalatería y floristería.
  • El Congo: Piñatería, floristería, trabajos en morro, adornos de semillas de pacún, confitería (melcochas) y adornos de bambú.
  • Candelaria de la Frontera: Escobas de fibra, orfebrería, floristería y confitería (dulce de coco, de leche, conservas).
  • Chalchuapa: Orfebrería, herrería, hojalatería, floristería, confitería (panela), hamacas , talabartería, tombillas de bambú, puros, cerería (candelas de cera), pirotecnia, imitación de figuras argueológicas e imágenes de cemento, adornos de jadeíta y bordados en panal.
  • San Sebastián Salitrillo: Tejas y ladrillos de barro.
  • Coatepeque: Hojalatería, huacales y cucharas de morro, floristería y piñatería.
  • Masahuat: Huacales y cucharas de morro, y alfarería (ollas y comales).

Turismo en Santa Ana

Chalchuapa

Este municipio tiene mucha importancia histórica, debido a las evidencias de los asentamientos permanentes que se encontraron que datan de los períodos Preclásico (1200 a.C.) y Postclásico (1200 d.C.).

Según los arqueólogos estadounidenses Robert J. Sharer y Wyllys Andrews V., que estuvieron a cargo de las investigaciones de esta zona en los años de 1966-1970, el occidente de El Salvador fue un centro cultural por más de 2000 años, donde se establecie-ron diferentes culturas para edificar centros cívicos ceremoniales.
El Tazumal, El Trapiche y El Pampe en conjunto forman Chalchuapa.

Ruinas del Tazumal

En Chalchuapa se han encontrado 58 estructuras arquitectónicas mayores y unas 87 menores (de menos de un metro de altura).

Casa Blanca

Este monumento data de los períodos Clásico Temprano (año 200/250 al 400 d.C.) y del Clásico Medio (año 400 al 600/650 d.C.). Dentro de las pirámides excavadas se han encontrado pipas de barro, un cascabel de cobre, una parte de una pieza de obsidiana y un entierro incinerado de tres cadáveres que estaban dentro de una olla con ofrendas de jade y vasijas, entre otras.

Algunos de estos elementos se cree que fueron introducidos a la zona en el siglo XI d.C. por grupos de habla nahuat.

Los arqueólogos Sharer y Andrews afirmaron en 1978 que a raíz de la erupción del volcán de San Salvador, las laderas y los altos de Lamatepec fueron probables refugios de los pobladores, quienes emigraron hacia dichos puntos y se organizaron en comunidades y grupos pequeños.

Parque Montecristo

Esta es una de las principales áreas protegidas, debido a la flora y la fauna que se hayan en el lugar, mucha de la cual está a punto de extinguirse. Por ejemplo, aquí se pueden encontrar los pinos más grandes del país.

Mapaches, tigrillos, perros de agua o nutrias de río, ardillas, quetzales, venados y pumas forman parte de la fauna de Montecristo que está en peligro de desaparecer, por la mano del hombre que destruye su hábitat o los caza.

Pero no toda la lucha está perdida. Organizaciones ecológicas como el Servicio de Parques Nacionales y Vida Silvestre (PANAVIS) tienen la tarea de velar por la protección y la educación de las poblaciones que viven dentro del parque o en sus riberas, para que aprendan a conservar y a cuidar lo poco que nos queda.

Y para ayudar a esta misión, desde el 13 de enero de 1999, Montecristo cuenta con un Centro de Educación e Interpretación Natural, dividido en las secciones de infraestructura, medio ambiente y cultura, que tienen como objetivo concientizar a las personas cómo deben cuidar los pocos recursos naturales.

Los Andes

El Parque Nacional Los Andes lo confor-man 320 manzanas. Para llegar a él hay tres accesos, aunque por el momento no está abierto al público porque se están preparando senderos y lugares apropiados. Además el parque es un pulmón generador de oxígeno, así como un importante manto acuífero para la zona occidental.

La rica fauna de la zona incluye cusucos, venados, gatos de monte, cotuzas, pezotes, coyotes, ardillas y tucanes verdes, entre otros, que dan vida y esplendor y ayudan a mantener el equilibrio necesario para la vida. Entre la flora se pueden encontrar árboles de ciprés, pinabete, papelillo, capulín macho, aguacates silvestres, sapuyulo y castaño que pueden alcanzar alturas de más de 20 metros.

Cerro verde

Es el vestigio de un volcán que existió hace un millón de años, cuyos cráteres han sido modificados y cubiertos en su totalidad por la abundante vegetación del Parque Nacional Cerro Verde, que comparten Santa Ana y Sonsonate.

El parque cuenta con una extensión de 6930 metros cuadrados y posee vegetación verde y húmeda, que permite el desarrollo de todo tipo de árboles y flores como cedros, abetos, orquídeas y bromelias.

Es el refugio más importante para la expansión de las 12 diferentes especies de mamíferos (venado de cola blanca, puerco espín, armadillos, ardillas, tepezcuintles) y 128 tipos de aves: colibríes, pericos, guaras y otras.

Catedral de nuestra Señora de Santa Ana

El 21 de enero de 1906 comenzó la construcción de la iglesia parroquial de Santa Ana y el 11 de febrero de 1913 se consagró como Catedral de la Nueva Diócesis, donde fue nombrado obispo monseñor Santiago Ricardo Vilanova.

Luego, bajo la dirección de monseñor Benjamín Barrera y Reyes, se construyeron las dos cúpulas internas y se revistieron las columnas con un estilo gótico, que consistía en hacer figuras y trazos con detalles religiosos. Monseñor Benjamín Barrera mandó a construir el altar mayor de mármol, que es el trono de la imagen de Nuestra Señora de Santa Ana y que fue consagrado el 24 de febrero de 1959.

En su interior el templo cuenta con 28 imágenes, cuatro confesionarios, 118 bancas y 51 lámparas. Su forma completa es de una cruz latina.

Tiene tres naves que juntas forman una cruz. La nave central tiene 22 metros de largo por 22 metros de largo, y las laterales miden 12 metros de largo por ocho de ancho. En la torre norte hay tres campanas manuales, y la gran campana Ana, consagrada en julio de 1949. En la torre sur hay un juego de tres campanas (traídas de Holanda) que son accionadas electrónicamente.

Teatro Nacional de Santa Ana

El monumental edificio ha sido remodelado en su totalidad; asimismo se le cambió todo el sistema eléctrico y las luces. El teatro consta de tres pisos y un sótano.
En el salón Foyer, que se encuentra en el segundo piso, se exhiben colecciones históricas y artísticas de pintura, y en la sala escénica o de espectáculos, en el primer piso, se presentan obras para adultos y niños, conciertos de sinfónica y otras manifestaciones artísticas.

Su edificación comenzó el 9 de febrero de 1902 con los planos del ingeniero Domingo Call, pero la construcción estuvo a cargo de la compañía Sociedad Constructora de Occidente. Fue inaugurado el 27 de febrero de 1910 con la ópera “Rigoletto”.